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Hablar sobre la maternidad en estos dias se convierte en arriesgado ya que la imagen que durante muchos años a traves de manipulaciones como la VENTANA DE OBERTON, han calado profundamente en la sociedad  .

Occidente está en decadencia total, solo hay que ver que los valores humanos los dictan los políticos, como cualquier otra ley, sin importar que el ciudadano, u otros expertos  valoren si aquello le parece bien o no.

El papel de la mujer  a treves de la historia de la humanidad es algo que como todas las historias, la escriben los “vencedores” es decir los varones que eran más cercanos al conomcimiento de la escritura..

Aquí invariablemente estamos hablando de CREENCIAS, PREJUICIOS, Y MANIPULACIÓN SOCIAL.

Por eso vamos a hacer un breve recorrido sobre la CREENCIAS SOBRE  este tema, desde la antigua Grecia a la época actual.

 Cultura Griega

 

De acuerdo a Jung la diosa representa un arquetipo femenino, conectando a las mujeres a una cadena milenaria de significados en torno a su identidad. La presencia de deidades hembras aparece como preponderante en un periodo muy antiguo de nuestra historia, época que según hallazgos arqueológicos parece haberse caracterizado por sociedades organizadas, de paz y prosperidad con una evolución social.

 

Judeo Cristiana

 

La teología cristiana con sus raíces en el judaísmo tiene profundas consecuencias en la historia de la mujer. Las primeras provienen del Génesis que muestra una imagen de Eva, susceptible a la tentación y culpable de la desventura de Adán. La mujer del Antiguo Testamento es hueca, débil y caprichosa. En el s. IV, con la influencia de San Agustín, la mujer es vista como un símbolo del mal, “una bestia que no es ni firme ni estable, llena de odio, que alimenta de locura… fuente de todas las disputas, querellas e iniquidades” (Badinter, 1981, p.11).

 

 Edad Media

 

Basándose en interpretaciones de la Biblia y consideraciones morales surgidas de los clérigos, la Edad Media entre los siglos IX y XIV en Europa, es probablemente uno de los períodos más misóginos de la historia.

Tomando en primer lugar las interpretaciones del Génesis, como ya se ha señalado, Eva es vista en extremo culpable casi incluso de matar al Salvador. El rasgo más resaltado es dejarse seducir por la serpiente y arrastrar al hombre a la desobediencia. Por esto ella carga con la mayor parte de las maldiciones de Yahvé. “Multiplicaré tus dolores en tus preñeces, con dolor parirás tus hijos y estarás bajo la potestad de tu marido y él te dominará” (Génesis 3:16).

Este primer incidente bíblico, que muestra como, este “sexo” con su persuasión ha abusado del primer hombre Adán, y lo ha empujado a la transgresión incluyéndolo en la muerte.

El discurso en torno a la maternidad está dominado por los aspectos más fisiológicos de la función: procreación, gestación, parto y amamantamiento, reafirmando para la madre la función puramente nutritiva, que la naturaleza le ha asignado visiblemente. La obligación primera de la mujer respecto a la prole es la de traerla al mundo: “engendrar hijos de modo continuado y hasta la muerte”

 La esterilidad es vivida como condenación y como punto de ruptura de la unión de la pareja. La procreación legitima la relación conyugal. A la fidelidad casi obligada y fisiológica de la mujer, que culmina en la reproducción legítima, corresponde una fidelidad menos vinculante pero más virtuosa del hombre.

El amor de las madres a los hijos es visto como algo evidente, bajo el supuesto que ella siente mayor placer al amar que al ser amada.

 

 Era Romántica

 

Antes de la Revolución Francesa, la maternidad no es entendida como un compromiso con las necesidades de afecto en el niño, sino como función procreadora.

Los niños son vistos como seres extraños y animalescos, demoníacos, capaces de lastimar a otros y a sí mismos. El castigo físico está validado como disciplina y el cuidado es entregado a terceros, que generalmente son mujeres porque ocupan un lugar inferior. La crianza infantil a diferencia de dar a luz no confiere ni honor ni jerarquía.

El trato a los hijos difiere según su utilidad económica, como trabajador o posible aporte a través de alianzas matrimoniales. Los niños son poco valiosos, adquiriendo valor social sólo como adultos. A los seis años ya no son considerados cargas molestas, ya que aportan a la economía del hogar y deben actuar de acuerdo al rango social de sus padres en la sociedad adulta. Los padres invierten tanto tiempo y recursos en los niños como el que esperan de vuelta.

 

Entre los s. XVII y XVIII se produce un cambio en ciertos grupos de la burguesía y aristocracia, que empiezan a considerar al niño como inocente y necesitado de protección.

Rousseau que contribuye a inspirar el movimiento romántico en la Revolución Francesa (1789), señala a la maternidad como un objetivo central en la vida de las mujeres, apoyando teorías biológicas de la maternidad como instintiva. El nuevo concepto de “inocencia” infantil permite cambiar hábitos (ropas especiales, juguetes, negativa a azotarlos, lactancia materna, abandono de las fajas). Sin embargo, muchas veces el cariño está mezclado con agresión y miedo.

La moral puritana de la cultura inglesa transmite la idea que los niños necesitan ser “redimidos”, “reformados” por una estricta disciplina de castigos, instrucción religiosa y participación en la vida laboral. Los criterios de crianza son responsabilidad de los padres, la Iglesia y la comunidad, no de las madres. Las esposas son valoradas por su fertilidad, no por su capacidad para criar niños

 

Separación Ideológica del Hogar y el Mundo

 

Los cambios de la revolución industrial marcan las diferencias entre el ámbito privado del hogar -lugar cálido, solícito, comunitario- y el público del trabajo fuera de éste -frío, competitivo e individualista. El trabajo a sueldo va reemplazando a la agricultura como forma de vida y los hombres se asocian a la vida pública, mientras que las mujeres permanecen en el dominio privado del hogar.

Es en este momento cuando la mujer como responsable del mundo privado queda a cargo de la crianza de los niños y de proveer los cuidados médicos a la familia. Para los pobres, inmigrantes y gente de la clase obrera, sin embargo hay poca separación entre mundo público y privado, los hijos siguen siendo trabajadores y las madres no tienen mucho tiempo para ser cariñosas guardianas. Estas mujeres no desarrollan una conciencia particular de sí mismas como madres y siguen viéndose como tontas o desviadas (Badinter, 1981; Carter, 1999).

 

 Era Moderna

 

La Crianza Como Empresa Científica y la Idealización de la Maternidad.-Hacia fines del s. XIX, la nueva soberanía de la razón y la lógica, el desarrollo científico y sus métodos, empieza a dominar la medicina, la administración pública y doméstica, la crianza y todos los ámbitos de la sociedad.

Con ello, las mujeres pierden su rol como proveedoras de salud y cuidados en la familia y los instintos, la virtud y cariño maternales parecen ya ser insuficie. En las familias pobres aumenta la presión por que las madres permanezcan durante la etapa temprana de la infancia junto a sus hijos y salgan más tarde a trabajar (Badinter, 1981; Hays, 1998).

 

¿Qué es ser una mala madre?

Según el reciente estudio del Instituto Nacional de Estadística, este 2018 tuvimos en España un mínimo histórico de nacimientos desde que hay registro: a natalidad ha caído en nuestro país casi una cuarta parte en la última década y es que, para una gran mayoría de mujeres en edad fértil, plantearse la maternidad en condiciones vitales de absoluta incertidumbre es una irresponsabilidad.

Debido a la inestabilidad económica y laboral, también, España, es después de Italia, el país de la UE con la maternidad más tardía donde más mujeres tienen su primer hijo pasados los 40.

Las que se atreven a dar el paso, deben enfrentarse a la presión social y la imposición cultural de cómo debe comportarse una madre en cada momento: hemos normalizado la crítica mezquina, la que juzga e impone un punto de vista como si se estuviera en posesión de la verdad.

Con el tiempo, han aparecido movimientos y colectivos contestatarios, como las Malasmadres, que han desafiado la concepción clásica de la madre, dotándola de realismo y despojándola de exigencias imposibles, prejuicios manidos y esos crueles estereotipos que han sumido a mujeres competentes, inteligentes y brillantes en la más profunda depresión. Y pese a ese afloramiento de la sororidad, muchas han optado por no ser madres a modo de protesta.


No tener hijos se ha convertido en una rebelión social.

Millones de mujeres que han luchado por tener una carrera profesional de prestigio o una vida donde la libertad sea un valor en alza, han visto en la maternidad una brutal zancadilla sistémica con la que se retrocede en el tiempo hacia una pausa que en ocasiones se prolonga hasta eclipsar a la mujer, convirtiéndola casi exclusivamente en madre.

 Se ha asociado maternidad a clasicismo, tradición, sumisión, involución. Maternidad como trampa.

 Como obligación.

Como cárcel.

Como amenaza a nuestra libertad y nuestro desarrollo como individuos.

Maternidad como pérdida.

Como frustración. Incluso como fracaso.

No todos los seres humanos debemos procrear, es algo desaconsejable para muchísimas personas, especialmente aquellas que se reproducen de forma sistemática, o las que traen vida al mundo como un deber, o igualmente atroz, porque se aburren.

Pero hay una revolución muy importante por hacer desde el feminismo, que proclame que la mujer que decide ser madre, puede seguir siendo libre, moderna, intelectual y profesionalmente brillante.

Los hombres también pueden/deben quedarse cuidando niños en casa, ¿estamos todas y todos preparados?

 

 

 

Bibliografia

 

www.scielo.cl

clubdemalasmadres.com/

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