fbpx

Vivimos unos tiempos en los que más que nunca, se señala a los demás.

Desde los gobiernos se está implantando (como en tiempos de la Inquisición) que nos señalemos los unos a los otros.

Pero es que los políticos en sus arengas, utilizan el dedo para señalar…olvidando al parecer, que cuando señalamos con un dedo, tres señalan hacia nosotros.

Esto quiere decir que deberíamos reflexionar sobre lo que hacemos o no hacemos o deberíamos hacer, sin salirnos del problema, pensando que son los demás los que están obrando mal.

El cuerpo tiene su lenguaje, y deberíamos estar más atentos a este que al que sale por la boca, porque mientras las palabras engañan, el cuerpo no.

¿Cómo te sentirías si alguien avanzara hacia ti con el brazo extendido hacia adelante, con el dedo índice extendido, señalándote fijamente?

 

¿Intimidado? ¿Amenazado? ¿Asustado?

 

Ese es el enorme poder de un dedo señalando, un gesto que es capaz de afectar fuertemente las emociones de la otra persona.

 

La antigüedad

Señalar con el dedo a alguien se ha entendido desde la antigüedad como un signo de amenaza. En aquella época, el arma más mortífera que existía era la espada. Quien no la tenía usaba el cuchillo, la navaja, la puntilla… al final hablamos de un arma afilada apuntando hacia el enemigo. El dedo extendido es sustituto de esa arma, afilado, alargado, amenazando al otro. Con el tiempo, el dedo de por sí se ha convertido en signo de amenaza.

 

En tiempos antigüos, la mejor forma de sobrevivir era pasar desapercibido.

Cuando un gobernante señalaba a alguien con el dedo, normalmente no era para nada bueno, al contrario, solía implicar trabajos o sacrificios

Cuando menos. De hecho, en el imaginario popular todavía se usa la expresión “ser señalado por el dedo” con connotaciones negativas, equivale a estar públicamente mal reconocido. Sin ningún lugar a dudas, nadie se siente bien cuando se le señala con el dedo.

 

Y en la actualidad, ¿qué utilidad tiene señalar con el dedo? ¿qué podemos conseguir con este gesto? ¿qué nos puede aportar este conocimiento?

 

Bien. ya hemos visto que sentirse señalado con el dedo no es agradable para nadie. Nos hace sentirnos cohibidos, alertados, intimidados, amenazados, en definitiva. Un dedo señalando es un gesto muy poderoso, ya que afecta a las emociones de la otra persona.

 

En las discusiones se ve habitualmente el uso del mismo.

Cuando una de las dos partes lo usa, normalmente está pasando a la ofensiva, quiere ganar terreno en la discusión. Es una forma de lanzar un ataque, de establecer una posición privilegiada o de superioridad, de obligar al otro a estar a la defensiva. Sin embargo, al ser un gesto muy amenazante y muy agresivo, no puede usarse en una relación normal, sino en discusión ya comenzada (o que queremos iniciar)

 

¿Como beneficiarnos del conocimiento de este gesto en una situación más normal?

Como siempre ocurre con el lenguaje corporal, en las conversaciones habituales se usan versiones reducidas de los gestos. Si estamos en una negociación (puede ser una negociación de trabajo, comercial, profesional, pero también es válido para temas personales o domésticos) y queremos establecer una posición de autoridad, podemos usar una versión reducida de este gesto: extender el dedo sin alargar el brazo, manteniendo la mano cerca del cuerpo, y sacudiendo suavemente la mano al ritmo de las palabras para enfatizar la unión entre lenguaje verbal y no verbal.

 

Este gesto del dedo señalando, aunque sea discretamente, perturbará levemente a la otra persona, que se sentirá inconscientemente intimidada o amenazada, que entenderá las palabras que acompañan a este gesto con un aviso.

 

Un ejemplo muy claro puede ser una conversación entre un padre y un hijo, en la que el padre está advirtiendo a su vástago de la hora máxima a la que debe regresar a casa y de las consecuencias que tendrá el no cumplir con dicha hora. El usar este gesto mientras se dan las instrucciones orales refuerza la posición de autoridad del padre y hace que el hijo comprenda la gravedad de no cumplir con los horarios establecidos.

 

¿Cuándo NO debe usarse este gesto?

Como hemos dicho, señalar con el dedo es un gesto agresivo que afecta a las emociones, por lo tanto, es un gesto que deberíamos evitar en la mayoría de los casos en que queremos relaciones cordiales y en condiciones de igualdad en tres las partes. Es un gesto que provoca recelo y separación, por lo que es muy importante no abusar del mismo, y prescindir de él en la mayoría de los casos.

Sin embargo, en aquellos casos en los que se busque precisamente romper esa igualdad y establecer posiciones asimétricas en las que una de las partes quiera imponer su autoridad sobre la otra, puede usarse el dedo señalando, pero siempre con cuidado pues podemos estropear la interacción e incluso la relación con la otra persona. Usémoslo pues con moderación y sepamos cuando no debemos herir los sentimientos de los demás.

 

Uno de los grandes pensadores hispanohablantes de nuestro tiempo, Eduard Punset, nos da un ejemplo de uso inadecuado de señalar con el dedo. Por lo tanto, seamos muy muy moderados con la utilización de este mensaje no verbal.

 

 

 

 

Bibliografía

www.lenguajecorporal.info

Pin It on Pinterest

Share This