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El silencio es una forma de violencia psicológica, dentro de las relaciones humanas, cuando tiene como fin castigar o manipular al otro. Cuando una persona adopta esta forma de agresión recurre a la indiferencia, al silencio y al desprecio.

Ciertamente cuando se refiere a la violencia, pensamos en gritos, alboroto, portazos, etc. Y es que no es muy conocida LA VIOLENCIA PASIVA.

Usando la premisa de “es mejor así” los manipuladores y psicópatas ejercen un maltrato del cual hasta hoy no hay denuncia en un juzgado, pero causa todo tipo de enfermedades sobre aquellos a quienes va dirigida.

La situación actual en la que se ven progenitores ancianos a los que los hijos ignoran, los amigos que quieren imponer su criterio, parejas y matrimonios donde no se alzan jamas la voz,  los compañeros de trabajo que hacen moobing podemos sumar miles de casos sin diagnosticar de enfermedades que no sabemos el origen.

 

¿Qué es el castigo de silencio?

El castigo de silencio es una particular forma de reaccionar ante una situación de conflicto, por la cual se pretende herir y manipular a la otra persona mediante el uso de silencios prolongados.

 

¿Por qué la indiferencia es violencia?

La indiferencia es una forma de violencia psicológica sutil que, aunque parezca exagerado, puede anular a las personas, “matando” su autoestima y se convierte en el peor de los castigos. Esto puede ocurrir en el ámbito laboral, relaciones interpersonales, de pareja o de amistad.

 

La ley del hielo, una forma disfrazada de abuso psicológico

 

La ley del hielo es una forma de abuso difícil de identificar como tal, pues no comporta violencia directa. Sin embargo, conviene aprender a identificarla y a rechazarla.

La famosa ley del hielo es un recurso muy utilizado por personas que aparentemente gozan de un gran autocontrol y presumen de ser racionales antes que intuitivos. Al mismo tiempo, corresponde no solo a una expresión de violencia pasiva, sino también a un mecanismo disfrazado de abuso psicológico. Esto quiere decir que daña profundamente a la persona sobre la que se aplica.

Se le llama ley del hielo a ese conjunto de comportamientos que tienen por objetivo ignorar al otro. Dicho de otro modo, es el acto consciente y deliberado de suspender la comunicación con la otra persona, o hacerlo de una manera mínima y mecanizada.

Se da en todo tipo de relaciones: pareja, amigos, padres e hijos, familiares, etc. Implica la existencia de un conflicto previo. Sin embargo, en algunas ocasiones, la víctima de este tipo de conductas ignora dicho conflicto, precisamente porque el otro no se lo ha expresado abiertamente.

A la ley del hielo corresponden acciones como dejar de hablarle a alguien, no tomar en cuenta lo que el otro dice o fingir que no se le escucha; tomar distancia y evitar la compañía de determinada persona, como si estuviera contagiada de algo; pasar por alto las peticiones o necesidades expresas y llevar a cabo cualquier conducta que tenga como objetivo anular o invisibilizar a alguien.

¿Por qué alguien querría utilizar la ley del hielo?

 

Este tipo de comportamientos son bastante nocivos. No solo denotan inmadurez, mezquindad y falta de inteligencia emocional, sino que también pueden causar graves efectos en el otro. Constituyen un intento por controlar y vejar a los demás y no representan nada positivo para una relación.

Otras veces consiste en una forma de castigo hacia la otra persona. Cuando el enfado y los conflictos no se gestionan bien, se tiende a querer hacer daño al otro y a vengarse en vez de hacer uso del autocontrol y centrarse en las soluciones.

También es una forma de llamar la atención. Es un comportamiento infantiloide, pues la persona ignora a su ser querido a la vez que se preocupa de estar presente en su foco de atención.

 

La ley del hielo puede causar estrés emocional y traumas

La persona a quien otro le aplica la ley del hielo puede llegar a experimentar sentimientos negativos muy intensos. Piensa que ignorar a alguien es devaluarlo e incluso anularlo. Además, esto se torna más insano cuando todo se da en el marco de un silencio duro y crudo, que la víctima no sabe finalmente interpretar.

Quien es ignorado, eventualmente se sumerge en sentimientos de tristeza que a veces se convierten en depresión. También siente ira, miedo y culpa. Ignorar a una persona es una forma de señalarla con el dedo, de acusarla, pero de manera implícita. Eso es precisamente lo que convierte este mecanismo en una forma enfermiza de afrontar un conflicto.

Cuando se plantea al abusador que su silencio es una forma de violencia, se escuda en que hace todo lo contrario a un maltrato: no grita, no pega. Esto es una forma de gaslighting.

La víctima de este tipo de comportamientos también suele llenarse de angustia. No termina de saber qué está haciendo mal o por qué exactamente se le trata de este modo. Experimenta la situación como si hubiera perdido el control y esto origina un fuerte estrés. De ahí que se le considere una forma de abuso en la que no hay gritos, ni golpes, pero sí mucha violencia.

 

La ley del hielo genera también efectos físicos

Hay estudios que prueban que el sentimiento de estar siendo excluido o ignorado da lugar a algunos cambios en el cerebro. Existe una zona llamada corteza cingulada anterior, cuya función es la de detectar los diferentes niveles de dolor en el ser humano. Pues bien, se comprobó que esta zona se activa cuando a alguien le aplican la ley del hielo.

 

Cerebro con sistema límbico iluminado

El resultado de esto es que también comienzan a aparecer síntomas físicos. Es usual que se presenten dolores de cabeza y problemas digestivos. También es frecuente la aparición de insomnio y fatiga. Si la situación es muy severa y continuada, surgen problemas más graves, como incremento de la presión arterial, diabetes e incluso enfermedades como el cáncer.

El sistema autoinmune también se ve afectado, principalmente por las altas dosis de estrés que provoca esta situación. Las consecuencias son más graves cuando quien aplica la ley del hielo es una figura de poder, bien sea un maestro, un padre o un director.

Aprender a sortear este tipo de situaciones

A veces la ley del hielo se aplica entre dos personas que se tienen mucho afecto, como los miembros de una pareja, grandes amigos, hermanos, etc. Algunos piensan que al imponer ese régimen el otro va a cambiar algún comportamiento o va a hacer que el otro haga lo que ellos quieren que haga. Lo consideran casi una herramienta educativa. Sin embargo, están muy equivocados. Ignorar al otro como una forma de castigo solo destruye las relaciones.

 

Amigos reunidos

Como muchas tácticas, en el fondo defensivas y frutos de la inseguridad, esta revela una mala gestión de la comunicación. El silencio es sano cuando hay mucha exaltación y se hace necesario hacer una pausa antes de agravar lo que sucede. Sin embargo, cuando se usa como medio de control o de castigo se convierte en abuso.

 

Nadie debe permitir pasivamente ser ignorado por otro, al menos no sin tener una explicación de su comportamiento. Tampoco nadie debe intentar resolver un conflicto a través de la ley del hielo. Cuando hay un problema entre dos seres humanos, lo único sano es buscar la manera de dialogar para encontrar soluciones. El silencio y la distancia solo generan más equívocos y, al final, no solucionan absolutamente nada.

 

“El peor pecado hacia nuestros semejantes no es odiarlos, sino tratarlos con indiferencia; esto es la esencia de la humanidad”. -William Shakespeare-

 

 

Bibliografía

  https://mente.org

https://medicoplus.com/

https://lamenteesmaravillosa.com/

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