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La humanidad habla del amor. Todos hablamos del amor y tenemos condicionantes sociales que en cada caso nos dan una idea diferente de qué es este sentimiento.

Amor de pareja, de hijos, de amigos. Presumimos de “amar”, por encima de nuestras posibilidades. Abrir nuestro corazón (muchas veces a psicópatas sin escrúpulos) o pasar por encima de lo que nuestro corazón nos dice…por los demás.

La New Age también ha insertado su falsa definición de amor, cantando “Lo que necesitas es amor, The Beatles” Pero lo que necesitas no lo encuentras, porque buscas fuera, y amor eres tú, solo que no lo sabes. “Ama a tu projímo como a ti mismo” ¿Tu, como te amas? . Te sacrificas por amor?…¡ Eso no es amor !

Confundimos los tiempos y lo que es amor. Creemos que las hormonas que dopan nuestro cerebro cuando nos enamoramos de alguien (como la oxitocina) es amor.

Mientras  en ningúna especie animal ocurre, tener a los hijos en casa hasta los 40 años también es amor…y decimos el amor lo puede todo…y más que amar, vamos de mercadillo y chantage. Ademas parece que “sufrir” es condición básica.

¿Pero realmente sabemos que es el amor?

Un libro de entrenamiento mental y metafísico (UnCursoDeMilagros) se inicia diciéndonos

Este curso no pretende enseñar el significado del amor, pues eso está más allá de lo que se puede enseñar.

Pretende, no obstante, despejar los obstáculos que impiden experimentar la presencia del amor, el cual es tu herencia natural.

Lo opuesto al amor es el miedo, pero aquello que todo lo abarca no puede tener opuestos.

Este curso puede, por lo tanto, resumirse muy simplemente de la siguiente manera:

Nada real puede ser amenazado. Nada irreal existe. En esto radica la paz de Dios.

Por tanto, lo único real es el amor, y vivimos en la irrealidad. Por tanto, no tenemos paz (que es lo más parecido al amor)

No hay tal cosa como triunfos de amor. Sólo el odio está interesado en el “triunfo del amor”. La ilusión de amor puede triunfar sobre la ilusión de odio, pero siempre a costa de convertir a las dos en ilusiones.

Mientras perdure la ilusión de odio, el amor será una ilusión para ti. Por lo tanto, la única elección que te queda entonces es cuál de las dos ilusiones prefieres. En la elección entre la verdad y la ilusión no hay conflicto. Si se vieran desde este punto de vista, nadie tendría dudas acerca de cuál elegir.

Mas el conflicto se manifiesta en el instante en que la elección parece ser entre ilusiones, si bien esta elección es intranscendente. Cuando una alternativa es tan peligrosa como la otra, la decisión tiene que ser una de desesperación.

Capítulo 16- El perdón de las ilusiones

Buscamos amor desesperadamente, y el libro nos dice:

Tu tarea no es ir en busca del amor, sino simplemente buscar y encontrar todas las barreras dentro de ti que has levantado contra él. No es necesario que busques lo que es verdad, pero sí es necesario que busques todo lo que es falso. Toda ilusión es una ilusión de miedo, sea cual fuere la forma en que se manifieste. Y el intento de escapar de una ilusión refugiándote en otra no puede sino fracasar. Si buscas amor fuera de ti, puedes estar seguro de que estás percibiendo odio dentro de ti y de que ello te da miedo. Pero la paz nunca procederá de la ilusión de amor, sino sólo de la realidad de éste.

 

Cada fantasía, ya sea de amor o de odio, te priva del Conocimiento, pues las fantasías son el velo tras el cual la verdad yace oculta. Lo único que necesitas para descorrer ese velo que tan negro y tupido parece, es valorar la verdad por encima de cualquier fantasía y no estar dispuesto en modo alguno a conformarte con ilusiones en lugar de la verdad.

En una supuesta carta de Albert Einstein a su hija, como físico hace una reflexión sobre que es el amor.

“Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo.

Te pido, aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor.

Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta!”.

Tu padre: Albert Einstein”.

Debemos con toda la honestidad que nos merecemos a nosotros mismos, explorar nuestro interior y ver si eso que llamamos “amor” lo es en relidad…

 

 

 

 

 

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