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En el colegio, el grupo de amigos, en la oficina, en la familia…..el chivo expiatorio es el punto de abuso, insultos, culpas y condenas de todos los demas, valientes qeu se consideran por encima del bien y del mal.

Los juegos de las recriminaciones son mucho más comunes de lo que cabría esperarse en la sociedad. Algunas personas son incapaces de cargar con sus responsabilidades, por lo que, según la teoría del chivo expiatorio, deciden cargar a terceras personas responsabilidades que no les corresponden.

La persona que es recriminada con culpas que no le competen se convierte en un “chivo expiatorio”. Esto puede llegar a ser un gran problema, puesto que cuando alguien asume ese rol, tiene que cargar con un peso emocional que repercute negativamente en su salud mental.

Lo peor del asunto es que no es nada fácil eliminar el rol de chivo expiatorio una vez que se adopta.

Origen del término ‘chivo expiatorio’

 

El término hace referencia a una historia bíblica del Levítico (16:10), en la que Dios pidió que se sacrificara una cabra y que otra, portadora de todos los pecados de los israelitas, fuera liberada en el desierto, llevándose con ella todos los pecados.

Por lo tanto, el chivo, inicialmente libre de culpa, fue esencialmente castigado por los pecados del pueblo de Israel.

Después, el sacrificio de un chivo se convirtió en el ritual tradicional del Día de la Expiación hebreo o Yom Kippur.

 

Chivo expiatorio: psicología

La psicología ha ampliado el concepto y actualmente podemos culpar a una persona para que pague el precio de la propia inmoralidad y también a un hecho -una excusa- cuando los resultados no son los esperados.

 

 Ejemplo de chivo expiatorio

 

Uno de los ejemplos más famosos se encuentra en la ideología nazi, en la que se utilizó a los judíos como chivos expiatorios para desviar las culpas de todos los desastres políticos que estaba experimentando Alemania como consecuencia de los acontecimientos de la Primera Guerra Mundial.

Otro concepto de chivo expiatorio también es en cierto modo coherente con las nociones de Sigmund Freud de desplazamiento o proyección como mecanismos de defensa. Según Freud, la gente desplaza la hostilidad que siente hacia objetivos inaceptables (por ejemplo, los padres, el jefe) hacia otros menos poderosos.

 

Del mismo modo, la proyección se refiere a la tendencia a atribuir los propios sentimientos o ansiedades inaceptables a los demás, negándolos así dentro de uno mismo. Ambos mecanismos protegen a las personas de sus deseos o miedos ilícitos, ayudándoles a rechazar la noción de que son los titulares de esos sentimientos. Así, el objetivo de su desplazamiento o proyección puede servir de chivo expiatorio.

En la actualidad, se pueden encontrar ejemplos de la teoría del chivo expiatorio en las minorías sociales y los inmigrantes, sobre los que una parte importante de la sociedad descarga todas sus molestias.

De hecho, es común que algunos líderes políticos recurran a los chivos expiatorios como una medida proselitista para evadir la responsabilidad de sus actos.

 

En un nivel más específico, es posible que una culpabilización de este tipo se presente en familias disfuncionales. Existen padres con rasgos narcisistas que, al ser incapaces de aceptar sus propias culpas, las asignan a sus hijos.

 

El chivo expiatorio en las relaciones familiares

Como se mencionó anteriormente, uno de los escenarios donde más frecuentemente se encuentra la figura del chivo expiatorio es en las familias disfuncionales. La raíz de este fenómeno se encuentra en la necesidad de uno o más miembros de la familia de proyectar la culpa y la responsabilidad de una adversidad o problema. Los hijos de padres narcisistas son quienes suelen verse más afectados.

Cuando esto ocurre, el rol de los padres que desean otorgarle el máximo bienestar a sus hijos no se cumple. En vez de proyectar valores positivos que contribuyan a que se conviertan en buenas personas y tengan un desarrollo sano e íntegro, se proyectan valores negativos que les afectarán eventualmente en su vida adulta.

Los niños y adolescentes que son convertidos en chivos expiatorios viven toda o al menos la mayor parte de su infancia en un ambiente problemático debido a que son el foco en que se concentran todas las frustraciones de sus padres. Por ello, crecen con la idea de que tienen la responsabilidad de todos los problemas del hogar.

Para evitar que esta situación les continúe afectando, es necesario que reaccionen. De no hacerlo, tendrán que cargar con el peso de culpas ajenas y problemas de autoestima.

Asimismo, no sólo es necesario que reconozcan que no son responsables de las culpas que les adjudican, sino que también replanteen la relación que tendrán con las personas que los han convertido en chivos expiatorios, puesto que muchas veces es necesario aplicar limitaciones al contacto.

Cómo dejar de ser el chivo expiatorio de la familia

Si reconoces ser el chivo expiatorio en tu familia y quieres cortar con este rol, a continuación te damos pautas a seguir:

Acepta sólo lo que es verdaderamente tu responsabilidad. Haz que los demás se responsabilicen de lo que es suyo.
Toma distancia.

Permitirse un espacio de tiempo y distancia puede sonar drástico, pero en muchas familias disfuncionales es absolutamente esencial para la salud mental. Puedes amarlos y a la vez necesitar protegerte de ellos. Puedes tener ambos sentimientos a la vez.
No discutas con ellos. Les quieres. Lo que más deseas es que vean lo que tú ves para que aprendan a responsabilizarse y cambiar a mejor. Lamentablemente, es poco probable que eso ocurra si se discute. Lo mejor que puedes hacer es decir tu verdad, con tranquilidad y firmeza.

Apóyate en tu círculo de amigos. Los necesitarás para salir del papel de chivo expiatorio. Cuando alguien que estaba inmerso en la disfunción mejora y decide no jugar más, los que quedan intentarán por todos los medios que vuelva a caer en el fango. Hay que tener agallas para mantener el rumbo saludable. Utiliza toda ayuda disponible.
Ten compasión por ellos, porque no están bien. Están limitados emocionalmente y son profundamente infelices.
Ten compasión por ti mismo, porque te duele aceptar que las personas que quieres te hieran.

Siéntete orgulloso de hacer lo correcto por ti mismo, aunque sea lo más difícil.

 

¿Has visto alguna vez cómo un compañero de trabajo ha sido culpado, expuesto o despedido por los errores de su jefe o compañero? ¿Cuáles han sido los efectos en el individuo y en sus colegas? ¿Cómo se ha gestionado?

El Chivo expiatorio en el entorno laboral

El chivo expiatorio en el trabajo es aquella personas que es asediada con una rutina hostil de desacreditación social o psicológica y que es usada por los demás para alejar la culpa y la responsabilidad de sí mismos.

Como sus efectos son tan insidiosos, es importante que los responsables de equipos o recursos humanos traten la búsqueda de chivos expiatorios como lo harían con cualquier otro problema. No debe seguir siendo un tema tabú que las empresas se resistan a abordar.

 

¿Cuáles son los signos de ser un chivo expiatorio en el trabajo?Te señalan con más frecuencia y dureza que a los demás.Una vez que te vas, se selecciona un nuevo objetivo y el viejo comportamiento continúa.Se te niega la información, las herramientas o los recursos adecuados para hacer tu trabajo correctamente.

Los comentarios negativos sobre tu trabajo son significativamente desproporcionados con respecto a cualquier mala acción.

El uso de blasfemias, insultos o términos despectivos se dirige hacia ti.Se te amenaza con daños financieros, emocionales o físicos.Si denuncia el comportamiento de sus compañeros, será víctima de peor trato y lo que imaginaba una solución habrá derivado en su propio detrimento.

El chivo expiatorio tiene miedo de ir a trabajar y sufre signos de trauma continuo.

Para cualquiera que vea que esto ocurre en el trabajo, se recomiendan los siguientes pasos inmediatos:

 

– Comprender lo que está ocurriendo, no sólo superficialmente, sino a un nivel más profundo: examinar la historia, los antecedentes, el contexto y la situación.

– Intentar comprender lo que ocurre entre el chivo expiatorio y la persona que lo culpa

– Establecer la real autoría de los hechos

– Asegurarse de que la persona que acusa falsamente asuma la responsabilidad de lo que haya achacado indebidamente a la otra

– Asegurarse de que el agresor se compromete a dejar de culpar a la víctima

 

Consecuencias de ser un chivo expiatorio

Uno de los mayores problemas planteados por la teoría del chivo expiatorio es que las personas que asumen dicho rol no suelen ser conscientes de ello.

 

Generalmente, esto se debe a que quienes culpabilizan son personas que ocupan algún cargo de autoridad o con quienes se tiene un estrecho vínculo afectivo, de manera que las personas optan por asumir las culpas que les adjudican.

Cuando las personas se vuelven conscientes de que se encuentran padeciendo una dinámica de abuso emocional, suele ser muy tarde y su salud mental ya se ha visto afectada.

 

Específicamente, las consecuencias de ser un chivo expiatorio incluyen una sensación de angustia y sufrimiento constante. Ambos problemas son derivados de años de abuso emocional e invalidación. Esto puede ocurrir en diferentes ambientes, como cuando se tiene un jefe abusivo, una pareja tóxica o padres que aseguran que sus hijos les han arruinado su vida.

Las dinámicas del chivo expiatorio se sustentan en una realidad distorsionada, mentiras y negación, en la cual una sola persona debe asumir la culpa de todos los problemas. Por ello, es común que la persona afectada piense que no vale la pena o que es mala.

Los chivos expiatorios suelen desarrollar problemas para identificar sus deseos o necesidades, tienen una baja autoestima y la sensación de que son incapaces de cumplir sus metas y sueños, pues pueden creer que son indignos de ser amados o exitosos.

También suelen ser personas que se culpan demasiado y, en algunos casos, podrían considerar que no merecen ser felices.

Cómo dejar de ser un chivo expiatorio

Para abandonar el papel de chivo expiatorio se debe comenzar por romper los estereotipos de héroe y víctima, puesto que es necesario adoptar un pensamiento sano en el que se reconozca que ninguna persona es completamente mala o completamente buena. Por tanto, en cualquier tipo de relación es necesario distribuir las culpas y responsabilidades.

De esta manera se logra establecer una buena identidad, en la que no existen las narrativas de una realidad distorsionada donde se impone la visión de que una sola persona es mala, mientras el resto son completamente buenos.

 

Conclusiones sobre la teoría del Chivo expiatorio

Vivir con una culpa constante puede ser un gran problema, pero es aún más grave lidiar con culpas ajenas de manera constante. El impacto que puede tener en la vida de una persona el ser un chivo expiatorio puede ser bastante grave. Por lo tanto, es importante tener una visión realista de la forma en que se construyen las responsabilidades y culpas en las relaciones humanas.

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

www.awenpsicologia.com
by Montse Fernández Psicoterapia, Psicología

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